KOCHAM GOLUB-DOBRZYŃ

Era la primera vez que desde la EAC se planteaba un intercambio de estudiantes, era tan emocionante y a la vez tan complicado que hubo muchos momentos de indecisión de abandono, pero poniéndolo todo en la balanza, pesó más la gran oportunidad que se ofrecía a todos aquellos alumnos  de Bachillerato que quisieran conocer otro país y que quisieran conocerlo desde dentro, alojándose con las familias de acogida que a su vez tenían hijos e hijas de la misma edad que nuestros alumnos y que eran estudiantes de una escuela de Arte como la nuestra. Era un preciosa oportunidad.

El intercambio de estudiantes es algo que desde aquí os recomiendo, no dejéis pasar la oportunidad si desde vuestros centros escolares os ofrecen esta posibilidad. Es una forma de conocer otra cultura, otro país, y no como meros espectadores, sino como actores. No sólo conoceréis gente nueva, también su cultura, su forma de vivir y sobre todo os daréis cuenta de cuan importante es poder comunicarse, cuan fundamental es conocer un idioma común que sirva de nexo entre gentes que viven a miles de kilómetros de distancia, un lazo con países y personas que la hablan diferentes idiomas, entre ellos aquel idioma que os permitirá la comunicación, el conocimiento.

Nuestro periplo comenzó desde Tudela, en la estación de autobuses. De ahí directos a Barcelona para coger el avión que nos llevaría a Varsovia. Los nervios ante el avión, ante la novedad, ante el viaje eran patentes, pero también la emoción por la experiencia que nos iba a tocar vivir. Quizá eso es lo que más pesaba, la experiencia vital que nos acompañará siempre.

Porque eso es lo que quedará, el bonito recuerdo de la experiencia vital, probablemente una amistad que se extenderá en el tiempo y como no la sensación de que es necesario estudiar y hablar un idioma extranjero que muchos otros hablan y que permite entenderse en todos los lugares del mundo.

La experiencia se desarrollaba en inglés, de hecho es el idioma de comunicación con la Escuela de Golub-Dobrzyń, en la región de Pomenaria (Kuyavian-Pomeranian) en Polonia, cerquita de la famosa y emblemática Toruń (ciudad natal de Nicolás Copernico, y ciudad Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1997). Nuestros “polacos” a partir de ahora.

La escuela se volcó, todos los profesores participaban en darnos la mejor de las bienvenidas y el mejor de los recibimientos, desde el director pasando por los profesores de la escuela, que se volcaron en la semana que duró el encuentro, las familias, los alumnos, incluso la Universidad Nicolás Copernico de Toruń . Todos hicieron que nuestra estancia fuese de lo mejor. Las actividades preparadas para nosotros nos llevaron a conocer parte del Camino de Santiago que pasa por Szafarnia, donde preside el pueblo la Mansión-Museo en la que Chopin pasó algunos de los veranos de juventud, a la vez que disfrutamos de un concierto de piezas de Chopin ofrecido en nuestro honor en la propia Mansión-Museo. Por supuesto que disfrutamos de una actividad muy arraigada entre los polacos cuando hace buen tiempo, comimos salchichas directamente asadas en el fuego. Disfrutamos del cierre escolar del colegio, asistimos a las entregas de premios escolares presididas por las autoridades locales y el rector de la Universidad Nicolás Copernico. Hicimos turismo, mucho turismo, visitando muestras de Arte, visitando la propia Universidad, conocimos Toruń (ciudad hermanada con Pamplona), Varsovia y Gdansk, y por supuesto Golub-Dobrzyń.

…vivimos en unos días un pedacito de la vida de Polonia, y es por ello que les damos las gracias de corazón. Un grandísimo abrazo.

Os queremos. Kocham Golub-Dobrzyń

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