El pasado 18 de mayo, las aulas de la EASDi se convirtieron en un espacio de debate técnico y
conciencia ambiental gracias a la visita de Manuel Gayate. Con una trayectoria de 26 años en
el oficio, Gayate no es solo un maestro carpintero, sino un referente en la integración de la
salud y la construcción, ejerciendo como profesor en el Instituto Español de Baubiologie y en
el Posgrado de la escuela del Colegio de Arquitectos de Cataluña.
Un puente entre la formación y el mundo profesional
La jornada se centró en una masterclass aplicada al proyecto de colaboración de señalética
DICOLABORA que se articula desde diversos departamentos y estudios de nuestra escuela. El
objetivo: dotar al alumnado de FP de Fabricación de Carpintería y Mueble de herramientas
críticas para elegir materiales que no solo sean funcionales, sino también saludables en el
proceso de prototipado del proyecto.
Durante el encuentro, se profundizaron en aspectos técnicos que definen la carpintería
moderna y consciente:
Criterios de selección para señalética interior: Se debatió sobre la durabilidad en
espacios educativos y la importancia de la salud ambiental, analizando el impacto de las
emisiones y las colas en espacios cerrados.
Análisis de materiales: Los alumnos pudieron desgranar las ventajas y limitaciones del
contrachapado de abedul y los acabados al agua, explorando alternativas que permitan
mantener la sostenibilidad sin comprometer el presupuesto del proyecto.
Tratamientos aplicados: Orientación experta sobre qué acabados garantizan una vida útil
óptima según el uso intensivo que requiere un centro educativo.
“Es fundamental que exista una coherencia real entre el discurso sostenible y el material que
finalmente llega al taller”, destacó Gayate durante su intervención.
Sobre Biofusteria
Para aquellos interesados en profundizar en el trabajo de Manuel, recomendamos visitar su
plataforma Biofusteria, un espacio donde la madera se trabaja bajo los más altos estándares de
bioconstrucción y respeto medioambiental.
Desde la EASDi agradecemos a Manuel su generosidad al compartir su experiencia, ayudando
a nuestros futuros profesionales a entender que la carpintería del siglo XXI debe ser, ante todo,
una carpintería saludable.








